La vida de un periodista de viajes no es tan glamourosa como se puede pensar. No andas todo el día de playa en playa tropical, ni de paraiso en paraiso, ni de un hotel de lujo a un restaurante cinco estrellas Michelin. Ni siquiera te acosan las teenagers en la playa de Malibú. ¡Qué más quisieramos! Lo normal es que te peges buena parte del año dando tumbos por la España más cañí y rural,…
Fuente : El blog de Paco Nadal (Suscribirse)

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