Es muy temprano. Tanto que las primeras luces del alba aún luchan por abrirse un hueco en el manto negroazulado de la noche mexicana. Unos bultos somnolientos permanecen acodados en los bancos de madera, en silencio, sin apenas mirarse. Un mulato con dientes de oro arrastra de forma cansina un carrito de comida en el que carga café soluble y bollos; es el único ser que parece dotado de movilidad…
Fuente : El blog de Paco Nadal (Suscribirse)

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