Cuando varios días después bajé del Chepe en la estación final de Chihuahua me invadió una inmensa sensación de zozobra. Rodeado por aquellos grandes espacios planos del desierto chihuahuense el mundo vertical y húmedo de las barrancas parecía más lejano e irreal aún. Como si ese tren solo hubiera existido en mi imaginación. Y quizá así fue, porque ¿a qué loco se le ocurriría trazar un…
Fuente : El blog de Paco Nadal (Suscribirse)
Temas : Chihuahua

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